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Cultivo de frambuesas en macetas

10 octubre 2022 | conocimientos - Consejos

El cultivo de pequeños frutos representa actualmente, a nivel mundial, un sector con un gran margen de crecimiento. Solo en Italia, entre 2016 y 2020, el consumo aumentó un 64% y, en el primer semestre de 2021, la tasa de crecimiento fue del 40% en comparación con el mismo periodo del año anterior (fuente ‘Italian Berry Day’ – Macfrut Rimini 2021).

De todas las frutas pequeñas, después del arándano, la frambuesa es la que tiene mayor potencial y en la que se está centrando la atención de los nuevos agricultores, impulsados por el aumento de la demanda.

El cultivo de frambuesas en macetas es uno de los cultivos en sustrato que más éxito tiene entre los fruticultores de todo el mundo.

Existen muchas variedades de esta planta que, en teoría, permitirían su cultivo en cualquier tipo de suelo.

¿Por qué, entonces, elegir el cultivo de marihuana?

La vida de una planta de pequeños frutos (frambuesas, arándanos, moras, etc.) es de unos 10 años de media y depende no sólo de la técnica de cultivo sino también del tipo de suelo: éste no debe ser demasiado pesado o calcáreo, sometido a estancamientos de agua o a periodos de extrema sequía.

Ni que decir tiene que el propio envejecimiento de las plantas implica una reducción del rendimiento de los frutos, así como el riesgo de desarrollo de posibles fitopatologías. Por eso la vida económica de una planta es, por regla general, más corta que la vida fisiológica de las plantas.

Para que la vida de una planta pueda ser de diez años, es importante llevar un estricto control del suelo, así como comprobar que las plantas están sanas, libres de virosis, micoplasmosis y fitóftora radicular.

El cultivo en macetas es, sin duda, más oneroso, pero se compensa ampliamente por el alto rendimiento y la calidad de los frutos obtenidos, ya que permite controlar escrupulosamente la salud de la planta y, sobre todo, poder responder a sus necesidades de forma precisa y oportuna. En primer lugar, al utilizar los recursos primarios de forma más responsable, el cultivo en macetas permite reducir el impacto medioambiental.

El riego y la fertilización son dos de los parámetros fundamentales para un buen rendimiento del sistema: el agua de riego debe filtrarse y acidificarse para que el pH sea de 5,5/6 (en presencia de agua calcárea, puede utilizarse ácido cítrico, que es muy eficaz, no peligroso y fácil de utilizar); el sistema de riego por goteo debe garantizar la posibilidad de regar, incluso 10 veces al día, en los periodos más calurosos.

La fertilización debe realizarse con mayor frecuencia que para otros tipos de plantas y debe hacerse con fertilizantes solubles. Siempre que sea posible, se recomienda encarecidamente la fertilización con abonos hidrosolubles, (rápidamente asimilados por las plantas, no se desperdician ni se dispersan en el suelo) y debe realizarse junto con el riego (fertirrigación), es decir, siempre que la planta reciba agua. La composición del abono -y la proporción de nitrógeno, potasio y fósforo- deberá ajustarse durante las fases de floración y cosecha y estará estrechamente vinculada al análisis del agua de riego, el tipo de maceta utilizada y el tipo de sustrato.  Los sustratos utilizados para el cultivo de frambuesas suelen ser la fibra de coco y la turba blanca, más frecuentemente una mezcla de ambas. La gestión del agua se ve facilitada por el uso de fibra de coco en altos porcentajes. En el caso de las frambuesas, por lo general se necesitan entre 5 y 8 litros de sustrato, pero estos parámetros pueden cambiar en función de la variedad de la planta. Para un sistema de plantación económico y, al mismo tiempo, eficaz, prevea utilizar macetas de unos 10 a 11 litros con dos plántulas colocadas a 40 cm de distancia, de modo que haya 5 plantas por metro lineal. Cada maceta debe ser alimentada por 1 o 2 goteros. En el caso del cultivo en superficie, es imprescindible crear un túnel de cobertura, ya que la frambuesa debe colocarse a media sombra o protegida por una tela de sombreo, así como una cubierta contra la lluvia; esto último es especialmente importante, ya que se trata de una fruta propensa al desarrollo de moho y destinada principalmente al mercado en fresco.  Además, es necesario utilizar estructuras de soporte para las plantas – ya sea con madera o hierro – para apoyar el crecimiento de las ramas exteriores.  

El cultivo en macetas facilita mucho el control y la estimación de la cantidad de agua que necesita la planta. Al igual que en el cultivo en el campo, se pueden utilizar instrumentos de alta precisión, pero también, de forma más sencilla, se puede recoger el drenaje que sale del fondo de algunas macetas y compararlo con la cantidad de agua de riego que se da a esas macetas: un drenaje del 5%-10% es lo ideal. Esta comprobación debe hacerse al menos una vez a la semana, o con más frecuencia en caso de lluvia o sequía.

Las plantas cultivadas en macetas no sólo tienen la ventaja de ser más sanas, sino también de poder ser hipotéticamente plantadas en cualquier momento del año, ya que tienen raíces (cultivadas durante el tiempo mínimo de un año) que pueden arraigar con facilidad y seguridad. Otro aspecto, no secundario, del cultivo en maceta es la sencillez y flexibilidad con la que se puede organizar el transporte y la manipulación. El transporte de plantas en maceta en el modelo ORSA, por ejemplo, se optimiza gracias al diseño cuadrado-cónico de la maceta y a las dimensiones que la hacen fácilmente adaptable al espacio del carro danés.

Para un cultivo en superficie sin problemas, es necesario utilizar contenedores con una estructura que favorezca el desarrollo y el mantenimiento óptimos de las plantas en cuanto a la oxigenación y el drenaje de las raíces, además de garantizar un rendimiento óptimo en condiciones de calor y frío sin riesgo de rotura por cambios drásticos de temperatura o por la manipulación mecánica diaria dentro del vivero.

ORSA, y la más innovadora ERACLE FRUIT, con su fondo en forma de cruz, sus numerosas aberturas para facilitar el drenaje y la distancia del fondo al suelo para evitar el estancamiento, son las macetas ideales para el cultivo de frambuesas. ORSA está disponible en varias capacidades, incluyendo 11 litros y 15 litros. ERACLE FRUIT está disponible en capacidades de 6 y 10 litros.

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